Dicen que una de las mejores maneras de saber si alguien está en una etapa depresiva es si se vuelve introvertido, dormilón y apático.
Pero ¿cómo sabemos que eso es realmente lo que está viviendo una persona? Creo que no ha sido mi caso, solo necesitaba aislarme un poco para sobreponerme de algunas situaciones y planear lo que les cuento enseguida.
Hace tres años conocí una persona, fue la primera vez que, luego de un fugaz contacto, conversaba con alguien y creaba una relación a partir de un contacto virtual, pero de esa amistad salió un proyecto, visitar el medio oriente.
Desde entonces, poco a poco, empezamos a planear visitarnos. Esta situación despertó una serie de cuestionamientos por parte de ambos, claro, como sacar tantos días, tanto dinero siendo ambos asalariados, es razonable hacer este esfuerzo por alguien que apenas si conoces en persona, pero que sientes que conoces profundamente por las horas invertidas en virtual.
Finalmente este año decidí concretar este plan, que se había vuelto muy frustrante al no concretar nada ni ver avances. Finalmente, este mes inició esa travesía, pero con cambios.
Creo que la idea de hacer ese viaje solo por estar con alguien que apenas si conozco no me terminaba de hacer clic, y decidí hacer un vuelco a la visión del mismo.
Decidí tomarme un break, un espacio para alejarme un rato de todo, pensar, meditar y conocer algunos lugares que creo me darán grandes experiencias.
Creo que lo que quiero decir es que cuando el corazón se pone en diferentes proyectos o necesidades, solo es necesario pensar lo más objetivo que se pueda como pueden encajarse todas ellas para que sean lógicas, objetivas y realizables. Evitar la decisión por locura, que a la larga no trae buen Karma u obstáculos para la ejecución.
En mi caso personal ha sido un tema de mucha bendición, viendo a Dios en cada etapa de la realización del plan para llegar a ese esperado día. Ver la mano de Dios dejándolo fluir y en ocasiones pidiendo paciencia para poder otorgar una mejor oportunidad.
Espero que esta nueva experiencia me despierte la creatividad, mi etapa azul, y compartirles algunas de las meditaciones que surjan en el viaje. Los 40 días de mis 33 años.


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