Históricamente, las familias colocan un árbol de navidad en esta época, para conmemorar el nacimiento del Hijo de Dios, hecho hombre. Siempre creí que el significado de esta tradición tenía que ver con la luz de Dios venida al mundo, pero investigando un poco tiene más relación con una práctica pagana de los dioses de Asgard, y luego vino la adaptación al cristianismo.
El significado cristiano que se le dio tiene un sentido tan profundo que jamás pensé. Se cambió el árbol que utilizaban por uno perenne que significaría la inmortalidad de Dios, la forma triangular la santísima trinidad y, en efecto, la venida de Dios al mundo, la luz del mundo.
Sin embargo, en mi caso siempre ha tenido otro significado. Recuerdo uno o dos árboles que decorábamos con mi papá, él era la creatividad en presencia en mi familia y era el que se encargaba de cada detalle de nuestra decoración navideña. Recuerdo la reunión familiar, todos alrededor del árbol que papá había cuidado por un año y desenterrado para colocarlo por esta temporada en la sala de mi casa, mientras nos decía a cada uno qué debíamos ir colocando en él.
Luego de que mis padres se separaron (casualmente para una navidad) no volvimos a tener este elemento para estas fechas, no volvimos a tener esta reunión en torno del árbol y no hubo más creatividad controlada en ella. Solo trabajo, sobre vivencia, unión familiar y amor puro sin materialidad, no enfermarse era el regalo de Dios, dos mudadas a estrenar por año y un juguete compartido.
Recuerdo una navidad que un familiar vivía preocupado por nuestro sustento (borraba con una mano lo que hacía con la otra, pero siempre estuvo presente), nos preguntó si ya habíamos puesto el pasito (pesebre, portal) en la casa, a lo que vino la respuesta: "Nosotros no tenemos". Al día siguiente nos regaló una extensión de luces, una caja de bolitas de tela para un árbol y un pasito de la natividad.
Luego de este regalo vino la gran duda, de donde sacamos el árbol, como era de esperarse en casa no teníamos el dinero para comprarlo, por lo que mis hermanos y yo nos fuimos a buscar donde cortarlo. Conseguimos dos ramas de ciprés, que unidas por el medio podían semejar lo más parecido a un árbol navideño.
Esa fue la primera vez que tuvimos una celebración en torno de un árbol, con regalos (Dios bendito), tuvimos regalos (adicional a los regalos habituales), esperamos la media noche y recibí esa navidad una cámara fotográfica (se pueden imaginar la felicidad de poder documentar este día? aún tenemos fotografías de ese día guardadas).
Doy gracias a Dios cuando lo vamos elaborando, recuerdo lo que hemos pasado para llegar a esto, pienso en lo que quizá nos haga falta para poder caminar al lado de él, pidiéndole que nos deje vivirlo juntos como familia. Dándole gracias por mi mamá, pilar fundamental de mi familia, por mis sobrinos, que son la nueva esperanza en esta vida. Dándole gracias a Dios por mis hermanos que engrandecen mis días los hacen más llevaderos y sostienen mi mano en cada caída. El árbol definitiva mente es un agradecimiento a Dios por dejarnos prosperar juntos en esta vida.






