Tengo varias semanas sin escribir. No porque no tenga nada que decir, si no más bien porque he estado pasando por una serie de situaciones que me han ensimismado.Primero, estaba esperando unos resultados médicos que son crucial-mente importantes para mi y para muchas personas que me rodean. Segundo, la vida se trata de cambios, me notificaron de la intensión de la corporación por movilizarme fuera del país en los próximos meses. En último caso, estaba esperando la confirmación de un reconocimiento laboral a un proyecto de varios años que iniciamos creyendo que iba a ser casi imposible.
Creo que entre estas situaciones he mantenido la cabeza ocupada en múltiples pensamientos, y el corazón bañado de emociones.
En el primer caso los resultados fueron tan abrumadora mente positivos que mi cuerpo logró recuperar en dos meses lo que el médico había indicado hace un año que tardaría seis. Con respecto a esta situación creo que Dios (en el que yo creo que dicen los judíos que no tiene nombre, y otras religiones le colocan diferentes apelativos), el esfuerzo disciplinado, la responsabilidad y el valor de la vida rinde sus frutos.
El valor de una vida, no depende solo de mi coraje y determinación, también está directamente relacionada a una red social, que sostiene la mano de los que las necesitan y pueden hacer de una situación mortal algo gratificante y exitoso o un completo desastre. Agradezco profundamente a ese grupo de personas que sabiendo, o no, de mi condición me brindaron palabras de aliento y fueron piedra de soporte para no considerar quitarme la vida o dejarme sucumbir hasta que ella decidiera exhalar mi último aliento del alma.
En el segundo caso, me puso a meditar sobre tantas cosas de la vida cotidiana que uno normalmente no valora. La bendición de mi madre, el te amo de mi hermana, el mensaje del amigo que tiene planes contigo o el hermano con el que has compartido tu cuarto toda la vida. La sobrina que solo pelea con uno porque lo ama, o los ojos de incertidumbre de mis demás sobrinos que tratan de descifrar mi carácter ante la persona reservada que me he vuelto.
Cada uno de esos espacios o situaciones me han vuelto un poco más sensible, ya que de darse la posibilidad de radicar fuera de mi país por unos años, tendría que aprender a vivir sin ello, aprender que ellos continuarán su vida, como yo con la mía. Aprender que el proceso de mejora personal conlleva la renuncia de muchas cosas que uno aprende a valor solo en estas circunstancias porque las empezamos a extrañar.
Finalmente, la satisfacción del logro obtenido después de años en este proyecto laboral, me hace sentir el hombre más inmensamente feliz, aunque el reconocimiento no se dé como lo hubiera imaginado hasta hace unos meses, nunca sería mayor el valor que le darán los terceros que el que yo mismo le doy al mirar atrás y ver las piedras que saltamos, escalamos o se dejaron jirones de nuestras ropas al caer sobre ellas.
No me queda más que agradecer a Dios porque hizo un milagro en mi al curar mi salud, ahora me toca cuidar su regalo y mantenerme en él. Agradecer que me consideren para el proceso de selección, se concrete o no esa nueva etapa de mi vida que hablen de la pasión que pongo en mi trabajo. Agradecer que me permitió nacer y alegrar a mis seres queridos con tan buenas noticias de salud, oportunidades laborales y logros obtenidos, pero sobre todo a Dios por honrar las oportunidades que me ha dado y que estoy seguro me continuará dando.

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