Buscar este blog

lunes, 26 de septiembre de 2016

Proceso de duelo

Este fin de semana tuve la oportunidad de conversar con varios de mis amigos sobre el tema del duelo en las relaciones (de cualquier tipo) y hoy por la mañana un amigo me compartió una lectura que manifestaba que, de todos los tipos de relaciones que mantenemos, siempre hay algo que debemos aprender. En ocasiones eso que se aprende es un aporte fácil de asimilar y, en ocasiones, situaciones mucho más profundas y que requieren de práctica; por lo cual las relaciones durarán tanto como duremos a asimilar esos aprendizajes.

Esto quiere decir que si las relaciones están limitadas a ese proceso de aprendizaje, el proceso de duelo o renuncia a una relación es una constante en las relaciones humanas, por lo cual con los años nos vamos haciendo cada vez más habilidosos en manejar.

Una característica interesante es que el duelo será tan doloroso como el vínculo emocional que hayamos creado, no importa el tiempo juntos si no la conexión establecida entre las personas.

De ahí que las personas atravesamos por varios fases, no necesariamente en el siguiente orden, para poder asimilar la pérdida.

  • Negación de la pérdida: podemos tender a querer mantener el vínculo, a asumir que la ruptura no es permanente y que habrá algo que podamos cambiar para retomar. En ocasiones esta sensación de enojo e incertidumbre, una conducta habitual es suplicar o buscar re captar la atención, pero esto lejos de funcionar, termina de cimentar las razones por las que no pueden estar juntos.
  • Desesperanza: etapa caracterizada por la depresión y la baja autoestima, por lo que los pensamientos catastróficos toman lugar y hacen que las personas se encierren en sí mismos.  Es el momento ideal para asumir la situación y su complejidad, aunque la negación puede seguirse haciendo presente.
  • Ansiedad: caracterizado por largos diálogos con amigos y familiares sobre porqué rompimos vínculo con esa persona, podemos volver a intentar estar en contacto, lo cual puede generar frustración al ver que las personas no responden a esa búsqueda como deseamos y, que al contrario, se aleja más.
  • Aceptación: Asumimos que la situación terminó y empezamos a retomar el tiempo a solas como un reto de nuevas experiencias. Puede causar ciertas flashback visitar sitios o hacer cosas que se hacían con esa persona, por lo que es bueno evitarlas o hacerlas conscientes de que la nueva experiencia tendrá esa diferencia, de manera que se disfrute diferente. Mejor buscar nuevos hobbies que fortalezcan la personalidad y despierte nuevas pasiones, así como conocer nuevas personas.
  • Superación: es cuando ya puedes hablar de la situación consciente de que una relación se termina por los aportes de ambas partes, asumes tu responsabilidad y te perdonas por ello.
Hay muchas variables a estas etapas, dependiendo de si lo veías venir, si fue unilateral, de mutuo acuerdo o tu desición, por lo que las variantes pueden ser muchas. 

Sin embargo, siempre ambas partes deben vivirlo. Lo más importante es no buscar un reemplazo de proyección de la relación anterior, o sumirse en las adicciones que puedas manifestar porque los malos sentimientos que albergas pueden volverte autodestructivo.

Creo que al final es tratar de mantenerse optimista en cada etapa lo que te hace salir rápido y sanamente de esta etapa que puede tardar meses o años, dependiendo de si una persona se queda estancada en una de las etapas o hace lo posible por superarlas adecuada y sanamente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario