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viernes, 9 de septiembre de 2016

Relaciones de Desecho

Tal parece que mi generación creció despreciando la idea de una amplia vida útil. Recuerdo cuando nuestros padres y tíos guardaban todo, uno nunca sabía cuándo podía volver a servir, o lo refaccionaban hasta que ni siquiera se parecía al producto original.
Esa práctica hoy en día se perdió completamente, y como leí en el artículo de Eduardo Galeano "Sociedad de Desecho" el único problema fue que no nos enseñaron qué guardar y qué no.
Pero bueno, traslapando esto a las relaciones de hoy en día, parece que hemos copiado esta práctica en nuestras relaciones humanas, donde los novios (esposos), amigos, compañeros y conocidos pasan de moda tan rápidamente como un celular, por situaciones tan absurdas como: ya no son populares, atractivos, subieron de peso o perdieron poder adquisitivo, o tan graves como la imposibilidad de superar nuestro orgullo y tratar de solucionar las diferencias que resultan de la interacción humana habitual.
Se nos hace más fácil bloquear de las redes sociales y no volver a hablarle a alguien, que pedir una disculpa por una particularidad que no representa nada en comparación a todos los buenos momentos y esfuerzos que hemos compartido. Creo que las personas nos hemos vuelto de desecho. Nos tratamos como si tuviéramos vida útil y por consiguiente perdemos importancia cuando cubrimos una necesidad inmediata.
Puedo decir que al menos yo, no soy de los que llamo diario, en ocasiones ni siquiera semanal, y en ocasiones ni siquiera llamar, pero las personas con las que tengo relación, algunos desde la infancia y otros la adolescencia o universidad, son personas a las que he aprendido a querer con sus defectos y virtudes, los respeto y me respetan tal cual somos, y nos criticamos, pero en la independencia, reconocemos que nuestras relaciones van más allá que en la cobertura de una necesidad de aceptación social, es porque decidimos permanecer, querernos, apoyarnos y darnos soporte, independientemente de lo que suceda en una situación particular.
Refuerzo la idea de una publicación anterior, las relaciones deberían estar basadas más en la decisión adulta y madura de mantenerse en tiempo, entendiendo que ante las dificultades siempre tendremos el diálogo como principal herramienta, pero sobre todo, que romper con el vínculo nunca debe ser una opción, y no porque lo necesitemos sino porque lo deseamos de esa manera.
Una de las mejores experiencias de vida para mi es poder ver a una persona a los ojos, sentirme tan joven como en las primeras etapas de nuestra relación y abrirme con confianza porque en sus juicios desinteresados continuará mi crecimiento y siempre la sensación es como si hubiéramos permanecidos juntos durante los años que quizá nos hemos separados.
Gracias a mis amigos y seres queridos que han decidido quedarse y no convertirnos en objetos de desecho de una sociedad que hoy en día no valora al ser humano por lo que es, si no por lo que tiene o representa.

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